tcp_2841La antropóloga costarricense Giselle Chang Vargas recibió ayer, 22 de noviembre, en los actos conmemorativos por el Día Insular de la Artesanía de Tenerife, el “Premio Tenerife al Fomento y la Investigación de la Artesanía de España y América 2016”, por un trabajo de investigación que analiza el impacto turístico en las transformaciones del capital material y simbólico del pueblo Brunca y Curré, que lleva por título “Imaginario turístico y transformaciones del Patrimonio Cultural indígena: Las Artesanías y artes Bruncas de Costa Rica, de 1975 al 2014”. En este acto, también se rindió homenaje al maestro artesano de la imaginería tinerfeña, D. Antonio Giménez Martínez.

El presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, felicitó a la premiada por su “interesante y completo trabajo de investigación que toma como base el patrimonio cultural indígena” y destacó el esfuerzo y la dedicación del maestro artesano, entre cuyas obras se encuentra la Macarena santacrucera. El acto contó con la presencia de los vicepresidentes, Cristina Valido y Efraín Medina, que valoraron el trabajo realizado por los dos protagonistas de la noche en favor de la artesanía, en su fomento y difusión.

Esta distinción insular, que cumple su vigésimo sexta edición, tiene como objetivo la defensa, revalorización y promoción de las artesanías iberoamericanas, y reconoce a aquellas personas que han dedicado investigaciones, estudios y proyectos encaminados a la consecución de estos fines. La ganadora obtiene 6.578 euros, pergamino y medalla conmemorativa.

El interés del estudio realizado por Giselle Chang Vargas ‘Imaginario turístico y transformaciones del patrimonio cultural indígena: las artesanías y artes bruncas’ radica en conocer el impacto del turismo en las transformaciones simbólicas que se han producido desde 1975 en el proceso de producción, distribución y consumo de cierto tipo de bienes culturales de valor patrimonial: las artes y artesanías indígenas del pueblo  conocido como brunca o boruca, uno de los ocho pueblos indígenas de Costa Rica, que desde una fase temprana inició el proceso de transculturación, pues fue catequizado desde el siglo XVII.

Los trabajos que optaban a este galardón debían tratar sobre las artesanías y las artes populares de España, Portugal o de alguno de los países de habla española y portuguesa, contemplando cualquiera de sus múltiples vertientes, como puede ser la investigación, la recuperación de artesanías desaparecidas o en vías de extinción, la promoción, comercialización u otros aspectos que incidieran en el sector.

Los criterios que se han tenido en cuenta a la hora de la elección han sido la originalidad del contenido, la proyección científica y social del tema, el desarrollo de los objetivos y las conclusiones, y la redacción, el estilo, la presentación y los soportes gráficos y audiovisuales. En base a ello, entre los trabajos finalistas se encontraban, también, ‘Reconocimiento del valor biocultural de la producción artesanal a través del intercambio de saberes. El caso de los textiles de lana en Tlaquilpa, Veracruz’, ‘Donde el diablo perdió la cola. Estética indígena en un pueblo purépecha’, y ‘Artesanos de oficios en el centro histórico de la ciudad de México’.

El ‘Premio Tenerife al Fomento y la Investigación de la Artesanía de España y América’ se instituyó en 1990, y desde entonces han participado numerosos investigadores de casi todos los países iberoamericanos, con temáticas variadas y en todos los campos relacionados con la artesanía. Esto ha supuesto la aportación de importantes conocimientos que servirán de apoyo para nuevos estudios y para la formación de nuevas generaciones de artesanos.

Es importante resaltar que toda la documentación que se ha recopilado a lo largo de los años, que supone más de 200 trabajos y tesis doctorales, se encuentra en el archivo-biblioteca del Museo de Artesanía Iberoamericana, en La Orotava, para su estudio y consulta por parte de estudiantes e investigadores.